La suba en el precio de los productos básicos, ¿es temporal o vino para quedarse? Ese es uno de los interrogantes en los mercados, porque sigue la volatilidad de los commodities, pero con una razón de fundamento: la oferta y la demanda, tan o más importante que las grandes manos inversoras de los fondos de cobertura que son ahora los nuevos jugadores globales.

En la segunda semana de este mes pareció que estos fondos salieron a liquidar posiciones en granos, luego del primer estimado del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos; y, en dos ruedas, la posición global de los commodities perdió U$S 100.000 millones. Al escenario de buenos pronósticos para las áreas a sembrar, las cosechas globales y sus rindes, sólo es amenazado -es un dato más cierto- por los menores stocks o existencias finales de los alimentos. Porque el mundo se alimenta mejor, pero el hambre y la capacidad de compra en los países pobres o en crisis -con estas subas- no son señales ni consecuencias menores. A 10 años de la burbuja de las acciones tecnológicas la amenaza también es la inflación en los Estados Unidos, que en 1974 y 1980 tocó el 10% hasta que subieron las tasas.

El jueves, los commodities se fueron recuperando y ayer el barril de petróleo crudo cerró en los mercados a U$S 99,75; a su vez, la soja, en la Bolsa de Chicago, cotizó a U$S 362 por tonelada, mientras que el azúcar crudo en Nueva York terminó la semana en U$S 494 por tonelada.

El mercado local, mientras tanto, se acerca a la mitad del año y estuvo presionado ayer de nuevo por los temores en Grecia. En cuanto a los problemas domésticos, pueden mencionarse, entre otros, a la salida de capitales de U$S 3.700 millones entre enero a marzo, al 30% de la población que aún es pobre, y no atenuada por la ayuda social de $ 227.000 millones por año, y una reducción de la expectativa económica, que sigue alta, pero amenazada por la falta de ahorro, la inseguridad y la incertidumbre política.